RSS

TURQUÍA. De Ataturk a Erdogan: el islam como instrumento de poder

14 Juin

TURQUÍA. De Ataturk a Erdogan: el islam como instrumento de poder

por Samim Akgönül

VANGUARDIA DOSSIER

JULIO / SEPTIEMBRE 2015

 

 

Samim Akgönül, Universidad de Estrasburgo

El islam como instrumento de poder en la Turquía contemporánea, de Mustafa Kemal Atatürk a Recep Tayyip Erdogan

Turquía es un país singular. Lo es por su posición geográfica, pero igualmente por su construcción nacional, siempre inacabada. Junto con otros países en los Balcanes y en Oriente Próximo, el país es uno de los herederos del Imperio otomano que había desarrollado un sistema social original. Era un imperio dotado de una “continuidad territorial” cuyo centro irradiaba sobre las tres orillas del mar Egeo. En su apogeo (siglos XVI-XVII), el Imperio dominaba, en diverso grado, un vasto territorio que comprendía los Balcanes, las orillas del mar Negro, el Cáucaso, Mesopotamia, el Makrech y el Magreb. En este vasto territorio, la organización social se basaba en la pertenencia religiosa que cabe resumirse en una autonomía no territorial. Los súbditos del sultán eran al propio tiempo miembros de los millet, comunidades religiosas bajo la autoridad de un jefe religioso, sin distinción de grupo étnico, lingüístico o geográfico. En consecuencia, desde 1454, todos los súbditos ortodoxos del sultán pertenecen al rum millet, ya sean helenófonos, arabófonos o eslavófonos. Del mismo modo, únicamente los armenios gregorianos pertenecían al ermeni millet, y no los armenios católicos o protestantes situados en millet religiosos respectivos.

En cuanto a los musulmanes, que forman el Millet i hâkime, se hallaban bajo la autoridad doble del sultán-califa (jefe, por tanto, de los creyentes) y del jeque ül Islam, ya fueran turcófonos, arabófonos, eslavófonos (bosnios y pomaks, por ejemplo) o conversos. De este modo, la percepción social en este Imperio se ha basado sobre todo en la pertenencia religiosa que tendría un impacto importante durante la construcción nacional del siglo XIX. Esos procesos de homogeneización de las “naciones” imbricadas a lo largo de cinco a siete siglos se basarían casi exclusivamente en la pertenencia religiosa antes que sobre la etnicidad, la lengua o la geografía.

Kemalismo: los turcos deben ser musulmanes sin parecer musulmanes

Por lo tanto, y contrariamente a lo que pueda pensarse, desde la fundación de la República (1923), el islam se halla más que presente en la ideología kemalista, de dos maneras.

En primer lugar, los nacionalistas de primera hora, desde finales del siglo XIX (1), adoptan el islam como criterio principal de pertenencia a la nueva nación turca. Los kemalistas han seguido esta vía: los turcos son musulmanes. Los musulmanes del Imperio que no son turcos y/o turcófonos pueden ser asimilados, de grado o por fuerza. Pero los turcófonos no musulmanes (2) no pueden ser incluidos en la nación turca. En consecuencia, el intercambio obligatorio de poblaciones entre Turquía y Grecia, decidido en 1923, tenía como único criterio la pertenencia religiosa. Este intercambio es entre musulmanes y ortodoxos y no entre turcos y griegos.

Ahora bien, aquí arriba el término “pertenencia” se ha empleado de forma deliberada. Y es ahí donde reside la paradoja turca. Los kemalistas consideraban que la causa principal de la caída del Imperio otomano era el islam, considerado como una religión atrasada y un freno del progreso técnico y social. Por tanto, el régimen kemalista quiso modelar una nación musulmana, sin duda, pero de visibilidad occidental. Durante este periodo, la pertenencia musulmana (por tanto, oriental) del país se ha difuminado debido a políticas radicales tendentes a una arquitectura civil, una educación laica, contrarias a costumbres orientales y musulmanas, al alfabeto árabe, al llamamiento a la plegaria en árabe, etcétera. El islam era el criterio principal de la “turquicidad”, pero al mismo tiempo se asimilaba a la “arabidad”. Los turcos habían de ser musulmanes sin parecer tales.

Pero, al mismo tiempo, los kemalistas no han querido un sistema laico a la francesa, de separación entre religión y Estado. Muy al contrario, la abolición del califato en 1924 fue acompañada de la creación de la Administración de Asuntos Religiosos (Diyanet), un verdadero califato político bajo el control directo del primer ministro. Desde entonces, la Diyanet se ha convertido en la administración pública más importante, dotada de 150.000 funcionarios (3). Durante los primeros decenios de la República, los imanes, súper centralizados a través de esta organización, han desempeñado el papel de intermediarios entre la ideología estatal y el pueblo, contribuyendo a la laicización de la población y difundiendo mensajes más nacionalistas que religiosos. En consecuencia, la religión musulmana fue uno de los instrumentos de la construcción nacional turca.

“Síntesis turco-islámica”: los turcos deben ser musulmanes y deberían poder parecer musulmanes

Este periodo de laicización coercitiva de 1923 a 1950 ha creado de modo natural una oposición natural popular en las clases anatolias. Por otra parte, por un lado el islam era considerado como la manifestación de un modo de ser de las clases agrarias (y sólo se toleraba en la medida en que no pasara de ahí) y, por otra parte, era un islam centralizado y domesticado, de forma que las diversas y diversificadas manifestaciones religiosas quedaban difuminadas en el seno de la población. Esta población, a partir de los años cincuenta, ha experimentado un rápido proceso de urbanización y ha sufrido un éxodo rural sin precedentes en el país. Cuanto más se ha urbanizado esta población, tanto más se ha hecho sentir una sensación de disgusto con relación al régimen laicista (más que laico) y elitista, circunstancia que ha dado lugar a la aparición de una oposición política. El Partido Demócrata, fundado en 1945 al día siguiente de la Segunda Guerra Mundial, en la que Turquía no participó, navega sobre este sentimiento de alteridad entre el bajo pueblo profundamente piadoso y las elites políticas profunda y artificialmente occidentalizadas. De esta manera, bajo el pretexto de subrayar las virtudes de la democracia multipartidista, Adnan Menderes, uno de los líderes del Partido Demócrata, no dudó en lanzar a las multitudes: “si así lo queréis, podéis hacer que vuelvan la charia y el califato” (4).

El Partido Demócrata llegó al poder en 1950 utilizando los sentimientos religiosos de la población, con dos consecuencias sociales y políticas. En primer lugar, hubo una consecuencia corto plazo. En los diez años que el Partido permaneció en el poder, Turquía fue testigo de un regreso de visibilidad religiosa con un nuevo auge de la construcción de mezquitas suníes, la vuelta al llamamiento a la plegaria en árabe, una visibilidad menos clandestina de las cofradías religiosas, etcétera. Pero la consecuencia más importante fue, en adelante, de carácter estructural: todos los movimientos políticos, tanto de derecha como de izquierda (casi todos populistas), utilizarían en lo sucesivo la carta religiosa, hecho que ha proseguido hasta nuestros días. Este regreso del islam a la vida pública se reforzó incluso -¡oh sorpresa!- a raíz de los tres primeros golpes de Estado militares, in crescendo, de 1960, 1971 y 1980. La palma le corresponde al golpe de Estado militar el 12 de septiembre de 1980 que instaló en el poder una ideología simplista y superficial frente al Peligro (con P mayúscula) del comunismo: la síntesis turco-islámica. El término “islamidad” se convirtió a partir de esa fecha en el instrumento principal frente a la izquierda socialista, duramente reprimida e incluso aniquilada. Los cursos de religión (suní) fueron obligatorios en las escuelas públicas y la sociedad entró de nuevo en un ambiente de moral islámica cada vez más patente. También en este caso la Diyanet fue el instrumento principal de los militares y del régimen instalado por ellos a continuación. En este periodo de los años ochenta y noventa se aceleró la apertura de escuelas de imanes y predicadores (imam-hatip), auténticos institutos que se convirtieron paulatinamente en un verdadero sistema educativo paralelo ultraconservador destinado no a formar a imanes como indica su nombre, sino a una generación tan nacionalista como musulmana frente a los movimientos de izquierda liberal y, a veces, libertaria. Con esta generación se reforzaría el islam político a principios del decenio del 2000.

Islam político: los turcos deben ser musulmanes y deben parecer musulmanes

Como queda claro más arriba, el islam siempre ha estado presente en la política en Turquía. Pero la transformación de este “islam en la política” en un “islam político” es un proceso lento, digamos que se trata de una verdadera historia de éxito. Este islam político tiene un nombre emblemático: el de Millî Görüs –una “visión nacional”-, pero en el sentido que los otomanes daban a este término de millet, comunidad religiosa. Fundada tras el golpe de Estado militar de 1960, los diferentes partidos políticos de esta corriente han formado parte del sistema político. A lo largo de los años setenta y noventa, el islam político se construyó sobre tres pilares: islamismo, estatismo económico y anti-occidentalismo. En una sociedad crecientemente musulmana, pudo valerse de una base electoral segura pero siempre en riña con los militares y la elite kemalista, que desearían conservar la religión como monopolio utilitario. Ahora bien, tras el golpe de Estado “posmoderno” del 28 de febrero de 1997, en que los militares obligaron a dimitir al líder histórico del movimiento, Necmettin Erbakan, del cargo de primer ministro (la primera vez que lo ocupaba), se produjo una ruptura, al menos aparente, en el movimiento. La joven generación de islamistas, salidos casi todos de las escuelas imán-hatip, fundaron un partido, el de la Justicia y el Desarrollo (AKP) bajo el liderazgo del alcalde de Estambul, un tal Recep Tayyip Erdogan. Esta nueva generación de islamistas obró un cambio de discurso a tres niveles esenciales, que se reveló como un cambio de fachada.

Defendían los comportamientos religiosos no en nombre del islam, sino en el de las libertades religiosas de acuerdo con los principios europeos. De este modo, durante el primer decenio de los años 2000, el AKP en el poder desde el 2002 aceleró las reformas encaminadas al ingreso en la UE obteniendo el apoyo de la izquierda liberal. Sin embargo, rápidamente, sobre todo después del 2007, fue patente que la UE no era más que un pretexto para instaurar un régimen cada vez más islamista. Desde el momento en que Recep Tayyip Erdogan pudo eliminar –gracias al apoyo de la UE- todas las instituciones de tutela del régimen, como las fuerzas armadas y la elite laica, Europa se convirtió en un factor secundario, incluso ausente del discurso político. El régimen, que evolucionaba hacia el autoritarismo, llegó a construir incluso gradualmente un discurso antieuropeo basado sobre la alteridad religiosa.

Defendían la economía de mercado para crear una nueva burguesía media y una nueva elite financiera, muy conservadora, de forma que instauraron en realidad todo un sistema de capitalismo de Estado en que la clase media se volvió completamente dependiente del poder.

Y, por último, el AKP en el poder ha obrado una ruptura en la política exterior, acercándose a su región inmediata para convertirse en un líder regional. Ahora bien, también en este caso, el enfoque identitario (el islam suní) ha substituido rápidamente los principios del punto de partida. Ankara, en lo sucesivo, se encuentra aislada sobre todo en sus relaciones ambiguas con el Estado islámico en Siria e Iraq.

Recep Tayyip Erdogan había sido apoyado por un amplio sector de la población turca, de la rural a las nuevas clases desfavorecidas de las ciudades, de los conservadores a la izquierda liberal, de los turcos a los kurdos, porque suscitaba una esperanza de transformación de los instrumentos de un régimen autoritario centralizado.

Ahora bien, Erdogan ha optado precisamente no por transformar este aparato, sino por acapararlo. Este aparato ideológico del Estado, de la educación nacional a la Diyanet, de la prensa amordazada a los servicios secretos, había favorecido una laicización forzada de la población y sólo había triunfado en parte. Este mismo aparato, exactamente el mismo, existe para deslaicizar a esta misma población, como un “péndulo de Foucault”, en una actitud revanchista. Este mismo aparato, concentrado entre las manos del presidente de la República, que ya no tolera ningún contrapoder, está obsesionado por el cuerpo de la mujer, por la práctica religiosa, por una moral religiosa que excluye todo comportamiento a-islámico. Restablece un pasado otomano totalmente reconstruido y mitificado y se aleja a gran velocidad de los principios de la democracia, de los derechos humanos y del Estado de derecho, sin hablar de la protección de toda clase de minorías. El objetivo es instaurar un régimen entero concentrado entre las manos de un solo hombre, como fue el caso de los años veinte del siglo XX, sirviéndose también de la religión islámica, pero a la inversa.

Notas

  • El movimiento de los Jóvenes Turcos, fundado en 1889 y llegado al poder en 1908
  • Como los karamanlides, turcófonos ortodoxos de la Anatolia central
  • En el 2104, el presupuesto de la Administración de Asuntos Religiosos fue de dos millardos de euros, totalizando más de 8 ministerios reunidos. A título de ejemplo, el ministerio de Asuntos Exteriores tiene un presupuesto de mil millones de euros o el ministerio de Sanidad, de mil doscientos millones de euros
  • Discurso de A. Menderes, primer ministro, en abril de 1954; es decir, 30 años después de la abolición del califato
 
Poster un commentaire

Publié par le juin 14, 2015 dans Nouvelles Publications

 

Étiquettes : , , ,

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

 
%d blogueurs aiment cette page :